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El Niño será heterogéneo en la región; las pérdidas se estiman al menos el 2% del PIB en América Latina y el Caribe.
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  • El Niño será heterogéneo en la región; las pérdidas se estiman al menos el 2% del PIB en América Latina y el Caribe.

  • Cepal analizó esas implicaciones y llegó a una cifra “conservadora para El Niño fuerte e intenso; pero puede ser de un impacto incluso mayor”, se señaló desde el organismo internacional.

    Montevideo | | El español Carlos de Miguel, director de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) ha dicho a diversos medios de comunicación que El Niño tendrá efectos muy heterogéneos en los países de la región. Cepal acaba de publica un informe especial porque “la organización meteorológica mundial ha alertado desde hace meses sobre la alta probabilidad de un Niño con características de intenso”, dijo De Miguel. , recordó, y advirtió que para este año se espera un evento “con mayor fortaleza” y con Cepal analizó esas implicaciones y “llegamos a una cifra conservadora para El Niño fuerte e intenso; pero puede ser de un impacto incluso mayor”, señalo. El informe especial de Cepal se puede leer en el enlace al pie de artículo (*), pero su eje central apunta a las severas repercusiones económicas, sociales y en diversos sectores productivos ante la inminencia de un episodio de alta intensidad, dice la Cepal en un comunicado. De acuerdo con estimaciones del organismo regional, un fenómeno El Niño de carácter extremo provocará una pérdida acumulada de al menos 2% del Producto Interno Bruto (PIB) regional en un horizonte de tres años, de la cual la mitad se concentrará durante el primer año de ocurrencia. Asimismo, el impacto negativo en los ingresos de los hogares podría incrementar la pobreza en hasta 4,8 millones de personas adicionales hacia finales de la década en comparación con un escenario sin El Niño. El informe alerta sobre un fenómeno de magnitud histórica y las consecuencias económicas: (por eso se le denomina como un “súper El Niño”), con anomalías en la temperatura superficial del mar superiores a +2,5 °C o +3,0 °C en la región Niño 3.4. Los contracción del PIB real, presiones inflacionarias, pobreza y vulnerabilidad crítica en sectores clave, como energía, pesca, agricultura y algunas infraestructuras. Según el informe, debido a que en varios países la generación hidroeléctrica supera el 70% de la matriz eléctrica y más del 50% de la capacidad instalada tiene más de 30 años de antigüedad. en grandes metrópolis como Lima, São Paulo y Ciudad de México en momentos de menor disponibilidad hídrica, elevando el riesgo de cortes eléctricos y sobrecostos operativos. Se anticipan además el debilitamiento de la surgencia de aguas frías en el Pacífico reduce la disponibilidad de fitoplancton, alterando la red trófica y provocando el hundimiento y migración de especies clave como la anchoveta, la sardina y la merluza. En episodios pasados de Súper El Niño, las capturas pesqueras regionales sufrieron reducciones del 52,7% (1972-1973) y del 26,9% (1997-1998), a lo que se suma la proliferación de floraciones algales nocivas (marea roja) y el blanqueamiento masivo de arrecifes de coral a lo largo de la región. El informe también alerta sobre el , amenazando cosechas básicas, disponibilidad de forraje e ingresos rurales. Para evitar que los impactos climáticos deriven en crisis socioeconómicas prolongadas, la Cepal insta a los gobiernos a adoptar diez medidas estratégicas de política pública: sumir el riesgo climático como criterio permanente en las políticas nacionales y marcos normativos. destinar recursos a la protección física de activos e infraestructuras estratégicas e implementar sistemas de alerta tempranas. disponer de fondos de reserva, bonos catastróficos y seguros para proveer liquidez inmediata. proteger los medios de vida en zonas críticas como el Corredor Seco y comunidades pesqueras, entre otras. restaurar barreras naturales (arrecifes y manglares) y aplicar cuotas y vedas pesqueras dinámicas. coordinar la gestión de cuencas transfronterizas u otros recursos compartidos, y compartir reservas de energía entre países. fomentar la complementariedad renovable (hidrosolar y eólica) para reducir la dependencia de las lluvias. monitorear caudales y embalses a escala local para priorizar el consumo humano y la generación. otorgar transferencias monetarias directas a hogares vulnerables para contener el aumento de la pobreza y la inseguridad alimentaria. aplicar programas temporales de ahorro y gestión de picos de consumo durante olas de calor. “Las respuestas adoptadas una vez declarada la emergencia son considerablemente más costosas que las medidas preventivas basadas en una adecuada anticipación. Es imperativo pasar de una respuesta posterior a las pérdidas a una gestión anticipatoria del riesgo climático”, indicó José Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal. (*) .

  • Sep 28, 2026

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